Ronda

El Tajo del Abanico: un mirador secreto espectacular de Ronda

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Entre los numerosos miradores que ofrece Ronda, el Tajo del Abanico destaca como uno de los rincones más impresionantes y menos conocidos por el turismo masivo. Este balcón natural, situado en la cornisa del desfiladero, regala una de las perspectivas más dramáticas del Puente Nuevo y el Tajo de Ronda, con vistas verticales que literalmente quitan el aliento.

Un mirador con nombre poético

El nombre “Tajo del Abanico” proviene de la forma que adopta el desfiladero en este punto concreto: las paredes rocosas se abren como las varillas de un abanico desplegado, creando un anfiteatro natural de piedra caliza que desciende más de 100 metros hasta el lecho del río Guadalevín. Desde aquí, el visitante se asoma literalmente al vacío, protegido únicamente por una barandilla, sintiendo el vértigo de la altura y la majestuosidad de la garganta.

Este mirador ha sido testigo silencioso de la historia de Ronda durante siglos. Desde sus piedras se contempla el Puente Nuevo en todo su esplendor arquitectónico, las casas colgadas del casco antiguo que parecen desafiar la gravedad, y la inmensidad verde de la Serranía de Ronda extendiéndose hasta el horizonte.

Qué hace especial al Tajo del Abanico

Perspectiva única del Puente Nuevo

A diferencia de otros miradores más populares como el de Aldehuela, desde el Tajo del Abanico se aprecia el Puente Nuevo de perfil, lo que permite contemplar su altura completa y la audacia de su construcción sobre el abismo. La luz del atardecer proyecta sombras dramáticas sobre las arcadas, creando un espectáculo visual inolvidable.

El vértigo del precipicio

Asomarse desde este punto es una experiencia intensa. La sensación de estar literalmente suspendido sobre el vacío, con las paredes rocosas cayendo en vertical bajo tus pies, hace que el corazón se acelere. No es un mirador para quien sufra de vértigo severo, pero para los amantes de las vistas extremas, es pura adrenalina.

Fauna del Tajo: vencejos y chovas

El Tajo del Abanico es también un observatorio privilegiado de la fauna que habita el desfiladero. Vencejos reales y chovas piquirrojas surcan el aire con acrobacias imposibles, sus gritos resonando entre las paredes de piedra. En primavera y verano, el vuelo rasante de estas aves añade vida y movimiento al paisaje vertical.

Fotografía de otro nivel

Para los amantes de la fotografía, este mirador es un tesoro. El contraste entre la piedra milenaria, el verde intenso de la vegetación que se agarra a las grietas, el azul del cielo andaluz y el vacío del desfiladero crea composiciones únicas. Al atardecer, cuando la luz dorada baña las paredes del Tajo, cada foto se convierte en una obra de arte.

Cómo llegar al Tajo del Abanico

Ubicación y acceso

El Tajo del Abanico se encuentra en el Paseo de los Ingleses, un sendero peatonal que bordea el desfiladero por su lado este. Para llegar:

Desde la Plaza de España, camina hacia el Puente Nuevo
Cruza el puente hacia el casco antiguo
Gira a la derecha siguiendo las señales hacia “Paseo de los Ingleses” o “Jardines de Cuenca”
El mirador está a 10-15 minutos caminando por un sendero bien acondicionado

Dificultad: fácil, apto para la mayoría de personas con movilidad normal
Accesibilidad: camino pavimentado, aunque con algunas pendientes

Mejor momento para visitarlo

Atardecer: la luz dorada crea una atmósfera mágica (17:00-19:00 según temporada)
Mañanas tempranas: menos visitantes y luz limpia para fotografía
Primavera y otoño: temperaturas agradables y vegetación en su mejor momento
Evita: mediodía en verano por el sol directo y el calor intenso

Una jornada completa: naturaleza, historia y enoturismo

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Después de vivir la emoción del Tajo del Abanico y recorrer los miradores más espectaculares de Ronda, completa tu día con una experiencia que conecta el paisaje serrano con el sabor de la tierra.

A 20 minutos de Ronda, la Bodega Doña Felisa te invita a descubrir cómo la misma Serranía que contemplaste desde el abismo —sus montañas, su sol intenso, su tierra caliza— da vida a vinos con personalidad única. Esta bodega familiar ofrece visitas guiadas entre viñedos, catas maridadas y la oportunidad de brindar al atardecer mientras el horizonte se tiñe de los mismos tonos dorados que viste en el Tajo.

Vértigo por la mañana, relax con vino después: la combinación perfecta para entender y sentir la esencia de Ronda. Reserva con antelación, sobre todo en temporada alta, y prepárate para dos experiencias que quedarán grabadas en tu memoria.El Tajo del Abanico no es solo un mirador: es un encuentro íntimo con el vértigo, la belleza y la fuerza de la naturaleza que define a Ronda.