Ronda

La Puerta de Almocábar: entrada histórica a la Ronda musulmana

la puerta de almocabar en ronda

La Puerta de Almocábar es uno de los monumentos más emblemáticos y mejor conservados de las antiguas murallas de Ronda. Esta imponente puerta de origen árabe, construida en el siglo XIII, fue durante siglos el principal acceso a la ciudad musulmana y hoy constituye un testimonio vivo de la rica historia andaluza que late en cada rincón de la Serranía.

Historia de una puerta legendaria

El nombre “Almocábar” proviene del árabe “Al-maqabir”, que significa “cementerio”, ya que junto a la puerta se encontraba la antigua necrópolis musulmana, extramuros de la ciudad. Construida a finales del siglo XIII durante la dominación nazarí, la Puerta de Almocábar protegía el acceso principal a la medina de Ronda y al llamado Barrio Alto, conectando la ciudad con los caminos hacia el sur y la campiña.

Su estructura defensiva es especialmente notable: consta de tres puertas sucesivas, flanqueadas por dos torres semicirculares que servían de alojamiento para la guardia y como soporte para los mecanismos de cierre y defensa, incluido el antiguo rastrillo y el puente levadizo. Los arcos laterales son de herradura y el central, ojival, muestra la abertura por donde descendía el rastrillo o “peine” que reforzaba la protección.

El 20 de mayo de 1485, frente a esta misma puerta en la plaza de San Francisco, se congregaron las tropas castellanas al mando del Marqués de Cádiz para poner fin a la dominación árabe de Ronda y su serranía, marcando un punto de inflexión en la historia de la ciudad.

En el siglo XVI, durante el reinado de Carlos I, la Puerta de Almocábar fue reestructurada y se le añadió una portada monumental de estilo renacentista, rematada por un gran escudo imperial sostenido por el águila de los Austrias. Esta portada, también conocida como Puerta de Carlos V, fue restaurada en 1965 y colocada junto a la estructura original, creando un fascinante contraste arquitectónico entre las épocas islámica y cristiana.

Qué descubrir en la Puerta de Almocábar

Arquitectura defensiva única

La triple estructura de puertas sucesivas convertía a la Puerta de Almocábar en un sistema defensivo casi impenetrable. Las torres semicirculares de mampostería, con sus saeteras para arqueros, muestran la maestría militar de los constructores nazaríes. Recorrer el espacio entre murallas es como adentrarse en un pasadizo del tiempo.

El escudo imperial y la portada renacentista

La imponente portada del siglo XVI, con su arco de medio punto en piedra y el escudo de Carlos I, simboliza el poder de la monarquía hispánica tras la conquista. Esta fusión de estilos —islámico y cristiano— convierte a la puerta en un libro de historia arquitectónica al aire libre.

Los proyectiles de la conquista

Entre las curiosidades más llamativas están los proyectiles incrustados en las torres, colocados por las tropas cristianas en forma de cruz para simbolizar la conquista y la vuelta de la ciudad al cristianismo. Estos vestigios de batalla siguen visibles hoy, testimonio tangible de los enfrentamientos que tuvieron lugar aquí hace más de cinco siglos.

El Pilar y la cañada real

A uno de los lados de la puerta se encuentra el histórico abrevadero conocido como El Pilar, punto de encuentro tradicional para vecinos y caballistas, y el inicio de una antigua cañada real. Aún hoy es posible ver a mujeres recogiendo agua fresca de la sierra y a caballos refrescándose bajo la protección de la muralla.

Información práctica para tu visita

Cómo llegar

La Puerta de Almocábar se sitúa en el flanco sur de la muralla urbana, separando el barrio del Espíritu Santo del de San Francisco. Desde la Plaza de España se llega en un paseo de 5-10 minutos por calles empedradas llenas de encanto.

Horarios y entrada

Acceso: exterior libre y gratuito durante todo el día
Visitas guiadas: disponibles con reserva previa (consulta en la Oficina de Turismo)
Duración recomendada: 20-30 minutos para disfrutar con calma
Mejor momento: temprano por la mañana o al atardecer, cuando la luz dorada realza la piedra centenaria

Completa tu día: de las murallas medievales al enoturismo

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